viernes, 18 de septiembre de 2009


Y el aire juega en reposo, su canto ya no funciona en aquel, el bosque ario. Ha llegado la tozca sensación volátil y su golpeado detalle. Forma el baile sediento sobre brazos que carecen de ese espontáneo deslíz de su hueco. Se protegen con su ceguedad reelevante y su raíz táctil. Se transforma el borde y retrocede su aspiración... atenta cuenta los fragmentos y los cielos la esperan encerrados donde la brisa es tan libre de respirar como el fuego de marchitar. Desespera la quietud y avanza sutil su paso adornado. Prefiere esperar y abrir su ya seco espiral. Angustia huele su pensamiento, desea ser sombra el oscuro diapasón. Confunde la sonrisa fría y el lecho tranquilo. Paz anhela su voz y consigue la victoria exitosa de su aparición; pocos llamamos a su encuentro... quiero sentirme Lluvia entre tus brazos.

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