Parada frente a los limites que me detienen observo cautelosa, desanimada, diría que vacía a aquellos, sus bordes.. Detengo mi atención en las pequeñas fisuras que éste tiene; casi imperceptibles destellan profundos hilos conductores de algo que desconozco, algo que me intriga sin embargo.. Algo que me llama una y otra vez. Pensaría que aquellos ecos que escucho del otro lado, pertenecen a este hueco que llevo conmigo, sobre este camino. No me convenzo de traspasar, aún así, no sabría cómo. Retrocedo unos pasos inquieta, consternada, con dudas; esto que a mí llegó me tiene preocupada, más bien ocupada. Entonces no me quedan motivos para pensar, rememoro apenas instantes de cuando llegué a este umbral; no era nadie, no quería nada, no sabía que podría sentirme así, ni intente pretender algo más de mi propio ser. Este hormigueo me despertó, esas grietas me marcaron y esta duda que hoy tengo sobre mí no me deja quedarme de este lado. Cuando decido cruzar me doy cuenta que atrás mío se refleja una sombra de una chica la cual miro, reconozco y desaparece.. Ya me encontraba sobre otro suelo, nuevo, desconocido; me rodeaban preciosos hilos dorados. Creí entonces que amanecía otra esencia dentro mío, este hueco que llevaba a cuestas latía ecos. Comprendí que no estaba desmotivada anteriormente, solo yo me había invadido de candados; cuando la llave también era mi responsabilidad, me pertenecía solo a mí este reto.
Como si el juego fuera caminar en la cornisa sin ver e inevitable fuera jugar ruleta rusa, en todo tiempo y lugar.
lunes, 17 de agosto de 2015
martes, 17 de marzo de 2015
Contenido
Reaparezco ante mí como una flor en continuo cambio; crecimiento, brote.. Asimismo, todo lo que toquen mis manos en dicho proceso, verán afectadas las decisiones que antes parecían ser unas pero que, sin embargo, ahora se amoldan ante mis pasos. Allí uno profesa ser un icono único ante los demás, ansiando por demás futuros lejanos y ajenos -por cierto-, insistiendo en cuál deba ser el camino correcto, la mejor opción ante todas. Casi sin darnos cuenta cometimos un quiebre en nuestro propio sendero, no supimos distinguir cuál era el error, la fantasía, el anhelo... Pero pronto, cuando caemos de nuestra propia mentira, entendemos que, por adelantados los patadones que dimos, olvidamos el contenido. Si, el contenido de aquel cambio que transitábamos, el por qué modificábamos ciertas piezas y las amoldábamos, las encajábamos con otras. Caímos en el juego de las máquinas, el exceso y el poder y hemos perdido nuestra capacidad de humanos, de seres que sienten, que incorporan, que ayudan, que palpan el dolor, que atraviesan encrucijadas, que son tangibles a la maldad; aquellos nobles que sienten amor ante la vida, deseo de permanecer y sueños que completar, nuevas semillas que plantar. Sin embargo, siempre volvemos, en algún momento, algún día, en cierto lugar cósmico.. a plantearnos qué contenido hemos puesto en cada paso que dimos, cada huella que dejamos, cada horizonte visitado... El contenido, entendí, nos va a liberar cuando pensemos que el único motivo y objetivo que se nos delegó es el de ser incesantemente mejores personas de las que fuimos, de las que somos y de las que podemos llegar a ser.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
