martes, 15 de diciembre de 2009


Compartir, sentirse inmiscuida en los brazos ajenos, desconocidos, sobrellevar los problemas con miedos, con la voz torcida... teniendo finos recuerdos de lo que puede ser aún en nuestras vidas una sonrisa, de que manera puede pesar en cada momento, en cada recuerdo y sensacion.
Hablar del hoy todavía con esos temblores en la piel, ilusionando un bienestar futuro, sin nada que fingir, sin nada que esquivar... tan dificil es olvidarse de un buen momento, eso si se quiere vivir, vivamos entonces las arrugas de la vida en su peor punto. Veamos con otros ojos la realidad que se nos avalanza, sintamos con fuerzas el deseo de crecer, de aprender, de volver a ser esos niños que tomaban hasta el aire como el mejor de todas las savias. Arraiguemonos de los valores profundos y sinceros, de las brisas fuertes y leves en donde se puede volar y soñar silencios pasajeros pero verdaderos.

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