domingo, 28 de febrero de 2010


Esa fuerte y nítida sensación, vive festejando en mi piel, vive adorando hasta al más delicado ser pequeño, añora y satisface su bendicion, busca y aunque a veces perdida su sonrisa sensacional bajo el agua. Acompaña mi ser libre tu ojos miel, tan dulces como este corazón que llevamos juntos, emprendo viaje hacia mundos fértiles y rocíos verdaderos, aprendo tu de tu alma y vuelo al compás de esta adoración. Jamás este recorrido será el mismo que quizo mostrarse, jamás volverá mi querer hacia esas manos, juro que esta mirada posara rendida sobre tu pelo, innuvilada por tu mágico latir.

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