domingo, 9 de agosto de 2009


Recuerdo aquellos aires, jugaba con sus aromas, sollozaba en sus versos por cumplir mi deseo. Recuerdo las armas de los gigantes adornando mi fantasía, las líneas perdidas de todo lo verdadero en la voz de una pequeña lágrima sangrante. Siento las palabras atravezandome la piel, insidiendo tranquila en la semilla volátil. Sufro aún los golpes violentos y miradas errántes a partir de todo lo bello, ansío ferviente esas dos ramas jugosas que traten de jugar con mi ilusión, sin embargo como una fiel niña hacía la adoración corren mis alas abiertas... Espero seguir cortando mis huellas dormidas, espero componer mi figura y alcanzar el horizonte de mis saltos.

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