sábado, 17 de octubre de 2009

Explotar en un océano salváje... ni siquiera conmovido por tus ondas cálidas, pronto caerá el ansuelo que encaja seguro en su mentira. El caudal avanza tranquilo y atemoriza a las piedras de fortaleza dormida. Se sonroja el líquido y quiere saltar silencioso, el sol pierde ese color verde que traía antes de corromper. Sueña despacio la risa de alma sencilla.

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