domingo, 24 de enero de 2010


Nuestros caminos se dividen, se abren suaves, intocables casi resisten a los días sin color. Engaño mi mente al saber que tu vida sigue transcurriendo amorosa por mi sangre, por mi herida, me engaño a tu querer, a esa palabra sin peso que quiere ser, que desea estar... No, no existis en mi corazón, el real. Cada paso es una eternidad sufrida, las sensaciones se visten de princesas cuando simplemente el viento se las lleva hacia esas pieles adornadas. Nunca nada será tu melodía anterior, siempre extrañaras ese eco a tu favor.
Resignar y conformarse con la dulce voz de tus ojos. Teamo.

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