
Tus manos manchan, queman, traspazan, tu piel es invisible pero sigue viva aqui, tan suave en mi rocío de aquella mañana sangrante. Me siento desprotejida al luchar contra tu amor, el que creo existio tan feliz en mi memoria, percibo y las palabras se enmudecen, frías hacia mi calor, las convierto, las alejo. No quiero creer en tu corazón ya herido, me hace mal tu verdad y tu doble caida. No quiero saber tu efimera sensación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario