domingo, 9 de mayo de 2010

Quiero envolverme en la savia que transforma, que amolda, que potencia, ya mis cenizas se encuentran más negras y mi corazón un frío palpitar de otoño. Reaparesco y mi inconciente se detiene en tu mirar, te inventas en mi camino y luces ante mi horizonte tu luz y tu sombra. Decido cuál afianzar a mi postura y como reaccionar, un segundo me basta para acceder a mi umbral devastado. Ahi soy feliz. Quién quiera mi sonrisa tendrá que atravesarlo, ante todo, mi mal es sagrado. Me enamoro de mi busqueda hacia la verdad, me trasluzco absorviendo mi tierra, mi barro, mi huella pisada, sucia. Compongo alguna música que acompañe y me siento en medio de mi bosque hecho de un pantano de mi pasado, me lo heredo algúna figura de mi altura, de mi orgullo, de mi sangre ardiente. Amo allí todo lo carente, lo humilde, todo lo oscuro. Soy feliz y concuerdo en su divulgación, partiendo del basural de cada objeto, persona, sensación. Así crezco en mi reino árido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario