Hoy tus hojas me elevan velozmente, casi inmóviles se sienten mis reflejos para sostenerte, para abrazarte. El viento se acoplo a la lentitud pretendida, la que quisiste soñar en mi pasado... casual tu huella en mi porvenir se estrella y muere ante el hueco que llama la noche y su centenar multitud, para envolverte, para enloqucer junto a tu cantar mestizo.
Mis bordes se forman en gigantes maniobras y saltan.. salta todo mi cutis para estremecer tu caricia, tu sencible palpitar. Ahuyenta, ahuyenta tu temor ignorante, tu temor individualista, tiemblo por tu sonrisa, casi parece no estar allí, en la curva mágica de tu rostro. Encuentra mi despertar el tibio sol de tu frescura, de tu diapasón turbulento de heridas, de misterios, de una fuerza sedienta de sabor que se inmiscuye, lenta en mi dolor.
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