Como si el juego fuera caminar en la cornisa sin ver e inevitable fuera jugar ruleta rusa, en todo tiempo y lugar.
lunes, 26 de abril de 2010
Esa abaricia que visten los vientos infelices, esa fantasia de la sutileza golpeando nuestras sienes, nuestro punto de partida, nuestro origen. La triste lágrima sangrante de nuestro niño solitario, la pequeña abrazando al tiempo, escondiendo en su amor la esperanza de una hoja verde sobre la fas, sobre el horizonte manchado. Hemos perdido la nota que nos rige hacia un futuro, hacia una insatisfaccion sana, esa insatisfaccion que grita su real vómito, su temerario paso adelante. El frío arrasa las evidencias de su sudor, las corre, las ahuyenta, las chupa. Llora un silencio alrededor de aquel árbol y somatiza su caudal, pegando a sus heridas una cuota de tranquilidad, la brisa de su cielo rebalzo y contuvo su savia.
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