Exijo saber, exijo incorporar al viento en mis brazos, inmiscuído en mis pulmones que creen tener la libertad. Lo alejo, lo encierro en mi conciencia, creo robarlo para mi.
Una ráfaga me quitó el aliento y me informó.. aquel ramo iba desgarrandose frente a la marea, frente a mi silenciosa mirada y ténue voz... iba perdiendo su inocencia, su estética figura, su blanco y suave pólen. Iba dejando una pisada fuerte y delicada en la fortuna de lo salvaje, casi invisible se hacía notar, eran tan pequeños esos moldes. Fué un conjunto de encrudijadas que me regaló la brisa, fué un manotazo gentil sobre mi espalda.
Intento reavivar el fuego de la madera casi cosechada, intento sentir de nuevo ese saber inmediato y continuo en los ecos que ya no retumban como antes, pero intento, intento concentrar mi saberes y adaptar una forma de vivir dejando riqueza en mi pasado, quién será utilizado como un mañana para el ayer.
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