domingo, 10 de octubre de 2010

Nose como ocurrió tanto tu despedida, nose como avanzar sobre tu calma, nose apreciarte o nose pertenercerte. En realidad no puedo con la existencia real de tu desaparición, no puedo sobre tus hombros caídos comentar mi religion, en realidad pensar se me hace eterno, en realidad tus manos no guían un destino meritorio de mi pasado, en realidad solo domarte parece un método inválido y en vano. Quizás podría alcanzarte, a penas sonreirte y se bifurcaría, aunque sea, esta vil sensación.
No creo asemejar mi búsqueda con tu solución, no creo compartir esa temerable ansia de abastecer nuestro horizonte, con tu rápida cazería de domador. Disculpame pero no quiero amoldarte de nuevo en mi pecho, no quiero dejarte el lugar que adquirio mi vuelo sinrazón, no debo asustarme ya; tu anhelo quedó olvidado y tu amor resignado de mi suerte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario