martes, 30 de junio de 2009


Amante sin derechos: como en un viejo laberinto acciono, camino, camino; camino...
Solo siento el aroma de la necesidad pedida, y freno el cálculo de mis pies... No consigo arrastrarme a tí, encuentro tus palabras frías, tus ojos exparcidos por la longitud y tu voz, tan lejos, que llora en el recuerdo. Quisiera ser un metal tan precioso para ser audáz ante tu inseguridad, como tal lo es mi pasion por querer sentirme tan mía, gracias a vos. Extraño tu envoltura en mi pelo y tu férrea mirada guiándome, insentivando mis atardeceres, con todo lo que su color implique...
Te quiero acá en mi pecho, en mi dolor, te quiero.

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