lunes, 29 de junio de 2009


Correr al rás de la misma transpiración que se posa en los hombros, correr salpicando y correr soportando lo ínfimo; ajeno, mordiendo rencores, trote, trote... Correr con más bolsas atadas, llenas de buenos tiempos y cielos puros; se modifican.. se adaptan al calor de tu cuerpo lento. Atentas, las gotas, el sudor deseable, no permiten que el viento las seque, atenta su mirada e impotente, agradece, cambia. Tiembla y tan fina su caída, retumban los suelos aridos y temen, quieren su importancia, creen necesitar de la miseria exparcida en los cuerpos, llega.. llega! Vuelve a empezar, no entiende, la gota recide en su lugar transparente. Influye. Todo influye, pero la gota, ¿se moverá? Corre, ella corre al rás de la misma transpiración...

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