viernes, 5 de junio de 2009

Quisiera anhelar tu sonrisa hasta embellecer mi rostro de tus rasgos, observar tu mirada hasta las ultimas de mis lagrimas, derrochar lo imposible del mas vil obstaculo que yace en nuestro hueco de dolor.
Eres mi gran reino adornado de las mas dulces flores, sobrellevando los rincones de profunda melancolia amoroza.
Eres aquella bifurcacion, el relieve de la tarde que recae sobre mi alusinacion. No necesito mas que ese color que traes ahi, escondido en tus ojos miel, aferrado a la lentitud con la que me reconoces. No extraño el cielo ni la lluvia teniendo a pasos el aroma de mi suspiro, los enlaces de mi motivacion a amarte; no visualizo, no pienso, no camino, solo observo y te miro.
El unico apoderado de aquella mirada, hoy renace en mi pensamiento.

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